Disponible para el público el Manual de estudio del régimen legal de la inversión colectiva, las sociedades gestoras de fondos y las sociedades de inversión, una obra del doctor en Derecho Eugenio Aguiar González.

Este libro del doctor en Derecho Eugenio Aguiar Gonzalez, del ámbito de Derecho Economico,"Manual de estudio del régimen legal de las inversiones colectivas,las sociedades gestoras y las sociedades de inversion", resulta idóneo y con perspectiva social para opositores a Banca,y de utilidad para quienes tengan interés en introducirse en este complejo mundo.Está realizado con cuadros esquematizados y sinópticos para mayor comprensión de la materia.

El doctor en Derecho Eugenio Aguiar González, que continúa su afán investigador dentro del ámbito del Derecho Mercantil, habiéndolo iniciado con la elaboración de su tesis doctoral “La responsabilidad del porteador aéreo”, presenta ahora al público una obra jurídico-económica, titulada “Manual de estudio del régimen legal de la inversión colectiva, las sociedades gestoras de fondos y las sociedades de inversión”, donde se recogen los aspectos básicos de esta materia, acompañado de cuadros sinópticos y su correspondiente regulación, lo que hacen del manual una obra manejable y de fácil uso, y cuya portada ha sido diseñada por la ingeniera en diseño industrial Moreyba Rodríguez Bargo.

El acto de presentación de dicha publicación iba a efectuarse en el Gabinete Literario de Las Palmas de Gran Canaria, sin embargo las medidas sanitarias contra la pandemia han producido su suspensión temporal. Se notificará, en su momento, la fecha en que pueda llevarse a cabo. No obstante aquellas personas interesadas en obtener un ejemplar del manual pueden ponerse en contacto con el autor a través del correo electrónico: eugenioaguiargonzalez@gmail.com

Han prologado este trabajo los doctores Javier Gómez Gálligo, Registrador de la propiedad, Presidente de la “Revista Crítica de Derecho Inmobiliario”, ex-Director General de los Registros y del Notariado; Francisco Clavijo Hernández, catedrático de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de La Laguna, y Jorge López Curbelo, profesor titular de Derecho Mercantil de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

Bajo el mencionado título, el doctor Aguiar González desarrolla un análisis de figuras jurídico-económicas, como es el caso de las Instituciones de Inversión Colectiva, grandes desconocidas para la mayoría del público. En este sentido el autor ha utilizado la expresión “Manual”, resaltando los aspectos básicos de esta materia, de forma ordenada y concisa.

Las Instituciones de Inversión Colectiva (IIC) ofrecen a los pequeños y grandes inversores la posibilidad de intervenir en la vida económica de nuestro país, a través de los mercados de capitales y el sistema financiero. Por ello, el autor incide en que la participación conjunta de numerosos inversores es la nota característica de estas figuras, que deben ser administradas por gestores profesionales, distribuyéndose a posteriori los rendimientos obtenidos.

En el desarrollo de estas formas jurídico-económicas irrumpen dos entidades fundamentales, como son las denominadas Sociedades Gestoras de Instituciones de Inversión Colectiva, cuyo acrónimo es SGIIC, con carácter jurídico de sociedades anónimas o sociedades de capital, y los Depositarios. Claros ejemplos de las Entidades Depositarias son los bancos, cooperativas de crédito, sociedades y agencias de valores, y las antiguas Cajas de Ahorro, que en realidad son fundaciones. Se les encomienda el depósito o custodia de los valores, el efectivo, al igual que los activos objeto de las inversiones de las IIC, de la misma forma que la vigilancia de la gestión de las SGIIC. Estas últimas cobran vital importancia en cuanto sociedades anónimas incorporan a su objeto social la gestión de la inversiones, el control y la gestión de riesgo, la administración, representación y gestión de las suscripciones, así como los reembolsos de los fondos y de las Sociedades de Inversión.

En esta obra cobran protagonismo las Sociedades Gestoras, representantes legales que controlan la administración de las IIC, que carecen de personalidad jurídica, por constituir un patrimonio colectivo sin personalidad propia. El autor simplifica la tipología de la IIC mediante cuadros sinópticos, para expresar las formas jurídicas que puede adoptar la inversión colectiva, facilitando al lector la comprensión de dicha clasificación. Asimismo hace uso de las normativas española y comunitaria, más profusa esta última e intenta compensar la escasa bibliografía y jurisprudencia.

Como afirma en su prólogo el doctor Gómez Gálligo, “se trata de una obra didáctica, para especialistas o simplemente inversores que quieren profundizar en el régimen jurídico de la actividad económica de la inversión. Nuevamente Derecho y Economía entrelazadas.” A su vez el doctor Clavijo Hernández señala que “nos encontramos ante una obra de muy fácil lectura que proporciona las claves para la comprensión de las IIC. Es un acierto que Eugenio Aguiar haya estructurado el Manual diferenciando las IIC, las Sociedades Gestoras de Fondos y las Sociedades de Inversión, (…)”.

En opinión del doctor López Curbelo,“el lector tiene en sus manos un trabajo redactado con mucho esmero y precisión sobre una materia cambiante y muy técnica que cumple la doble finalidad de servir de guía práctica para el inversor, a la vez que resulta un recurso útil para los investigadores y estudiosos de la materia”.

Curriculum Vitae de los prologuistas del Manual de estudio del régimen legal de la inversión colectiva, las sociedades gestoras de fondos y las sociedades de inversión.

PROFESOR DOCTOR DON FRANCISCO CLAVIJO HERNÁNDEZ, Catedrático de Derecho Financiero y Tributario.

Francisco Clavijo es un universitario cabal, dedicado por más de cuarenta años a su vocación de profesor de Derecho Financiero y Tributario y, más precisamente, en su querida Universidad de La Laguna, a cuya Facultad de Derecho se incorporó en 1974, tras haberse licenciado en ese mismo año en la Universidad de Granada.

El profesor Clavijo nació en Las Palmas de Gran Canaria, el 22 de abril de 1952. Se licenció en Derecho por la Universidad de Granada en 1974, doctorándose por la Universidad de La Laguna el 4 de octubre de 1976, obteniendo el Premio Extraordinario. Por Orden Ministerial de 27 de agosto de 1976, accedió por oposición a profesor adjunto numerario de Derecho Financiero y Tributario; y por Resolución del Rectorado de la Universidad de La Laguna de 14 de mayo de 1986, fue nombrado catedrático de Universidad de Derecho Financiero y Tributario.

En octubre de 1976 obtenía Clavijo su doctorado con Premio Extraordinario con la tesis doctoral El Impuesto sobre las Rentas del Capital; para en noviembre de 1977 ya ser nombrado, por virtud de concurso oposición, profesor adjunto de Derecho Financiero y Tributario.

A partir de ese inicio, el curriculum del profesor Clavijo recoge lo que ha dado a la estampa a través de sus libros y artículos; sin embargo, lo que queremos destacar en estas líneas es su perfil universitario.

Francisco Clavijo es, en mi opinión, paradigma del universitario generoso, que, habiendo renunciado a buena parte de los reconocimientos que su formación le hubiera deparado, encontró su lugar en la Universidad, contemplándola no sólo como el lugar del que haya de salir la tecnología que tanto nos aporta para nuestra vida material, sino que siempre ha centrado su atención en considerar su aula como el lugar idóneo donde considerar el futuro como algo que se prepara en el presente, formando a personas. Sus sólidos valores y principios le han llevado a poner en el altar de su dedicación universitaria a los alumnos, a quienes les ha inculcado, formado, responsabilizado, hecho partícipes, facilitado, complementado y orientado en su formación jurídica, por supuesto, pero también como personas.

Ha mantenido inquebrantable su sentido de lo que la Universidad ha de ser: claustro en el que han de ser los pilares esenciales educar, formar y sembrar inquietudes y valores; aunque en más de una ocasión haya de enfrentarse a un entorno en el que parece que a lo único que se da importancia es a una especialización profesional vacía de todo contenido valorativo. Y en ese enfrentamiento Clavijo siempre sale

victorioso, porque para él en la Universidad sólo tiene cabida el saber culto; alcanzar ese saber es lo que explica que la Universidad merezca protección, porque es la institución social que asume el liderazgo en el desarrollo científico y técnico y porque, además, desde su irrupción en la historia, ha sido el instrumento de renovación y perfeccionamiento de la vida social desde el punto de vista de los valores humanos naturales. Nunca se dejó deslumbrar por el pragmatismo, y se ha mantenido fiel a los fines de la Universidad, rechazando de plano el saber que sólo persigue fines prácticos y que, como él dice, no pasa de ser un saber vulgar.

Somos muchos quienes en la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna reconocemos en el profesor Clavijo una de las señas que han de adornar al universitario; nos referimos a su generosidad, pues para él el conocimiento no es algo que reserve para su erudición y hacer gala de la misma, sino que lo pone diariamente al servicio de sus alumnos y de quienes hemos compartido Claustro tanto en la Facultad de Derecho como en la de Económicas. Ha tenido claro a lo largo de su carrera académica que en la educación no se encierra la mera transmisión de un cuerpo inerte de conocimientos de una generación a otra, sino que se trata de un proceso en el que se incrustan la recepción, el crecimiento y el legado del saber de un grupo humano a sus sucesores. Como bien decía santo Tomás, «enseñar es dar vida a la ciencia en otro, ayudándolo a servirse de su razón natural», concluyendo en que «lo que hace el maestro es poca cosa, lo que hace hacer lo es todo». Clavijo se ajusta a estas máximas, convencido de que sólo compartiendo ese conocimiento y reflexionando con los demás podía alcanzar lo que para él siempre ha sido enseña: el conocimiento culto del Derecho.

Si algo caracteriza al profesor Clavijo es su convicción de que antes que cualquier adjetivo, el Derecho es, pura y simplemente, Derecho, lo que no es poca cosa. Se nos presenta ahí nuestro compañero como el más rendido conservador entre nosotros de las enseñanzas de su venerado profesor González Vicén, quien, junto a Xabier Zubiri, han modelado buena parte de su formación jurídica y personal. Creo en acertar al decir que su pasión ha sido buscar el camino para llegar a saber qué es Derecho, y en ese camino siempre ha buscado la guía en las palabras de don Felipe González Vicén.

Fue en don Felipe donde, precisamente, encontró Clavijo la clave que le ayudó a comprender y explicar una institución a la que ha dedicado buena parte de sus esfuerzos: el Régimen Económico Fiscal de Canarias. El exhaustivo estudio de los antecedentes históricos y de la evolución del REF le permitieron ser pionero en la explicación dogmática de las notas o rasgos estructurales que, por su carácter estable y constante, han definido y definen el REF de Canarias, rasgos que dedujo a través de los principios que históricamente lo han configurado y por medio de los cuales se ha conformado la conciencia jurídica sobre su propio contenido y naturaleza. A partir de ahí, llegó a la explicación jurídica del REF como institución, como un ente cerrado que puede considerarse in se y per se porque posee individualidad propia y que, como tal institución, es un concepto histórico por su vinculación esencial a una estructura histórica, caracterizado por su permanencia, lo que no obsta a que mude la regulación legal de sus elementos sin que ello implique la pérdida de su identidad.

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La segunda pasión en su labor investigadora la encuentra Clavijo en el Derecho tributario formal. En las ocasiones en que ha tomado la pluma para enfrentarse con los problemas que suscita nuestra disciplina en el ámbito procedimental, da buenas razones a quienes rechazan calificar a este sector como adjetivo. Sitúa la comprobación en el tradicionalmente denominado «procedimiento de liquidación tributaria», conectándola con la norma tributaria material y con las potestades para la aplicación de la misma, como hicieran Sainz de Bujanda, Albiñana García-Quintana y Palao Taboada, entre otros. Con ese proceder llega a tres importantes resulta- dos: en primer lugar, identifica y deslinda entre sí las actividades de comprobación y de liquidación tributarias; en segundo lugar, descubre la estructura lógica interna de la actividad comprobadora; y, finalmente, esclarece las dudas que se han suscitado acerca de la naturaleza de la estimación indirecta.

Francisco Clavijo es, sin duda, de los profesores de la disciplina que han prestado más atención al estudio de la relación contabilidad-Derecho tributario. No en vano, la determinación en estimación directa de las bases imponibles requiere manejar eficazmente enormes volúmenes de datos y documentos que sólo la contabilidad puede suministrar y mucho ha reflexionado acerca de la compatibilidad inexcusable de las normas tributarias con la exigencia de la imagen fiel que se ha de predicar de las cuentas anuales. En los estudios que ha dedicado al Impuesto sobre Sociedades queda plasmada su convicción de que es imposible entender cabalmente este Impuesto si no se tienen en cuenta las implicaciones que en las normas tributarias tienen las normas contables. En el curso de Derecho Tributario, parte especial, en el que participó junto a los profesores Ferreiro, Martín Queralt, Pérez Royo y Tejerizo López, explicó con sumo detalle las implicaciones contables en el Impuesto sobre Sociedades, trasladando para el profano en contabilidad el juego de los ajustes tributarios en el resultado neto contable a fin de determinar la base imponible.

El profesor Clavijo fue feliz en su despacho universitario; sin embargo, no se ha refugiado en la comodidad de las aulas universitarias, sino que, en cuantas ocasiones se le reclamó, dio el paso al frente y asumió responsabilidades extra académicas. A diferencia de muchos, nunca ha ocupado un puesto Francisco Clavijo, sino que los ha servido, pues en los que se le designó siempre fue más allá del estricto cumpli- miento de sus deberes, nunca se limitó a dejar pasar el tiempo. En este sentido, fue nombrado, el 13 de abril de 1981, magistrado suplente de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife. Posteriormente, por Acuerdo de 26 de octubre de 1989 de la Comisión Permanente del Consejo General del Poder Judicial, fue nombrado magistrado suplente del Tribunal Superior de Justicia de Canarias y reelegido en todos los años judiciales hasta el 2000, habiendo quedado adscrito durante ellos a la Sala de lo Contencioso- Administrativo del Tribunal Superior de Justicia (sede Santa Cruz de Tenerife). El 20 de julio de 2007 fue nombrado director general de Tribu- tos del Gobierno de Canarias, puesto que desempeñó hasta el 4 de agosto de 2011.

Ha sido miembro de la Comisión nombrada por la Secretaría de Estado de Hacienda (Resolución de 30 de junio de 2000) para el análisis de los problemas de la aplicación de la Reserva para Inversiones en Canarias. Por Resolución de 1 de octubre de 2002 fue designado miembro de la Comisión nombrada por la Secretaría de Estado de Hacienda para el estudio del borrador del anteproyecto

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de la nueva Ley General Tributaria. Asimismo, ha sido vocal del Consejo para la Defensa del Contribuyente (Orden de 6 de noviembre de 2001). En la actualidad es presidente del Tribunal Económico-Administrativo del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

En el ámbito universitario, ha desempeñado las siguientes tareas: desde el 24 de enero de 1986 al 13 de febrero de 1987 fue secretario general de la Universidad de La Laguna. Desde el 13 de febrero de 1987 al 20 de febrero de 1989 fue decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Laguna. Fue director del Departamento de Derecho Público y Privado especial y Derecho de la Empresa, cargo para el que fue elegido en febrero de 2016.

Ha recibido diversos premios y distinciones, de entre los que citamos la Encomienda de Isabel la Católica, que le fue concedida el 15 de enero de 2004. En 1999, el Colegio Oficial de Titulados Mercantiles y Empresariales de Santa Cruz de Tenerife le distinguió con el Premio Andrés Pérez Faraudo.

Ha participado en Congresos científicos, presentando comunicaciones y ponencias, de entre las que destacamos la Ponencia nacional al tema ii («Los puertos, Zonas y Depósitos francos») que presentó en agosto de 1979 en las IX Jornadas Latino-Americanas de Derecho Tributario celebradas en Asunción (Paraguay). En mayo de 1984 presentó una Comunicación en las Jornadas de la Dirección General de lo Contencioso del Estado sobre las Haciendas Locales, mientras que en octubre de 1993 presentó una Comunicación al XX Congreso Nacional de la Asociación Española de Asesores Fiscales, celebrado en el Puerto de la Cruz (Tenerife).

Bibliografía del Doctor Don. Francisco Clavijo Hernández.

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  • 1977 - 2022

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